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¡Han inventado la rueda!

La innovación no para. La efervescencia de las cabezas pensantes es absoluta y en algunos casos las ideas llegan a buen puerto para bien de muchos.

A pesar de los avances tecnológicos, de la especialización y la complejidad de este mundo nuestro, resulta que la sorpresa todavía existe. No es Apple que desvela un nuevo producto tecnológico/capricho necesario, ni el último modelo de Audi plagado de tecnología para transportarnos de un lugar a otro a bordo de un salón con ruedas. Se trata una vez más de la rueda, el invento que cambió el mundo y que, al parecer, lo seguirá cambiando una vez más.

Por descontado este invento no ha tenido una presentación glamurosa en el París más exclusivo,  ni cuenta con la promoción de  estrellas del mundo del espectáculo, pero dará mucha más satisfacción a sus usuarios que el último gadget de la manzanita o el mejor bólido alemán. Y no es para menos.

La WaterWheel, que así se llama, es un producto sencillo, puramente funcional, de accionamiento mecánico, tracción humana y eficacia máxima, un auténtico hito para millones de potenciales usuarios que verán sus vidas transformadas gracias a este artilugio.

La fuerza de su éxito es la trascendencia de la necesidad que resuelve, el acarreo diario de agua que esclaviza a millones de personas, sobre todo mujeres y niños, en muchos países pobres. No es un camión cisterna, pero libera millones de horas a quienes tienen que recorrer una o más veces largas distancias para disponer de agua para los usos más esenciales. Mejora su salud, permite acudir a la escuela. Tiene además la ventaja de ser un producto razonablemente asequible y duradero. Siendo así, ¿cómo no se le había ocurrido antes a nadie? Parece que la bombilla elige cuándo encenderse y no al contrario.

Por desgracia, el producto no es resultado de un prestigioso think tank ni de una iniciativa gubernamental internacional, centrados sin duda en otras cuestiones estratégicas de mayor importancia. Por fortuna, la sociedad acaba resolviendo por si misma los retos reales a los que se enfrenta, en este caso a través de Wello Water, una organización sin ánimo de lucro. Como el agua, la humanidad encuentra su camino y el progreso fluye solidario.

Una parte está hecha, la WaterWheel está en producción. Seamos ahora capaces de mejorarla y generalizar su uso a través de nuestro soporte económico directo y personal a las organizaciones que tiene la capacidad de implantar este avance. No delegues tu responsabilidad, haz tu parte.