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Transforma talento. Lectura imprescindible e ilusionante

Como un soplo de aire fresco en medio del hedor de la ciénaga llega el informe Transforma Talento. Es una aparición oportuna en esta España abandonada a su suerte, desamparada, víctima del inefable escrutinio omnipotente de quienes califican, clasifican y humillan interesadamente.

Esta añagaza da lugar a la indignación, el hastío, la desesperación  ciudadana e incluso nos lleva a culparnos unos a otros del cataclismo en una sinrazón indolente que no deja títere con cabeza y cuya conclusión es tan falaz como peligrosa.

Por fortuna hay quienes luchan por cambiar el escenario, por formar parte de la solución del problema y por generar un enfoque equilibrado y proactivo que contribuya a recuperar  la autoestima colectiva y potenciar los activos hoy aturdidos por la agitación.

Transforma Talento continúa el trabajo realizado en Transforma España, y como entonces, lo hace bajo un optimismo razonado en el que cabe la esperanza. Su primer éxito es que se trata de una iniciativa de la sociedad civil, esa pieza emergente llamada a convertirse en  agente clave del país que actúe como contrapeso de los Poderes públicos. En este caso, los promotores y colaboradores son líderes del mundo de la empresa, así como de instituciones privadas y públicas de diferentes ámbitos. Tal colectivo no completa el mapa de lo que puede entenderse como sociedad civil, pero tampoco lo pretende. No se trata de eso.

La virtud del informe es difundir y asentar la convicción de que “es preciso recuperar los valores positivos que todavía están presentes en nosotros y que hicieron posible alcanzar el mayor grado de progreso que esta nación haya tenido jamás”. No hace tanto de ese momento ni un sentimiento de culpa nos ayudará a avanzar hacia un futuro mejor. No somos merecedores (como colectivo) de la situación por la que atravesamos, pero sí es responsabilidad nuestra salir de ella con éxito. Para ello es necesario despertar y activar los talentos que se hallan en nosotros con la ayuda de la educación, pues ello constituye el patrimonio más valioso con que contamos.

Este objetivo es alcanzable, pero requiere cambios y transformaciones que mejoren la formación y gestión del talento desde la temprana educación infantil hasta la formación para el empleo que nos acompaña durante toda la vida laboral. Asimismo, también son precisas  variaciones notables en la aplicación del talento en el mundo de la empresa. Resulta esclarecedora esta sentencia: “El primer paso es dejar de gestionar a los trabajadores como recursos para cultivarlos como talentos y tratarlos como personas. El segundo paso es poner al empleado en el centro para liberar todo su potencial y recompensarle de manera transparente y meritocrática por el valor real que aporta. Al final del camino el último paso es no desperdiciar el talento abruptamente cuando se convierte en sénior.”

Obviamente esto no se logrará en un abrir y cerrar de ojos, pero es importante el cambio de concepción, el tener presente el objetivo, que no es otro que asentar patrones de conducta que ubiquen el talento en el centro de nuestra sociedad y economía. A ello han de contribuir de forma sustantiva algunas actitudes y exigencias que son conocidas en la RSE, tales como transparencia, rendición de cuentas, gobernanza, ética en los negocios, innovación, sostenibilidad….

Comentarios

manuel
Respuesta

No es un pequeño paso, si se aborda de verdad, la transparencia, el rendir cuentas y el tema de la ética en el negocio, más bien sería un paso gigantesco, tal y como está ahora el panorama.

admin
Respuesta

Es cierto Manuel, pero en mi opinión precisamente ahora es cuando más falta hace una transformación, y, como siempre, quienes se anticipen darán dos veces.

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