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Trabajo y diversión, ¿antagónicos o imprescindibles?

El 1 de abril se celebra, cada vez por parte de más adeptos, el día de la diversión en el trabajo. Hay quien piensa que se trata de una iniciativa un tanto snob, un capricho de multinacional tecnológica o simplemente una manera de perder el tiempo. Sin duda tiene algo de provocación, ya que desde aquel Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado en el Génesis 3:19, parece admitido que el sufrimiento es consustancial al trabajo y además lo es a perpetuidad, pero hay razones para, al menos, la reflexión.

Por fortuna, algo ha llovido desde que se redactara la Biblia y algo hemos aprendido sobre prevención de riesgos laborales y sobre productividad. La diversión en el trabajo es el epítome de una percepción del trabajo basada en el conocimiento del comportamiento humano y sustentada en valores empresariales de un presente con futuro.

Los beneficios de la diversión —sí, reir con ganas, carcajear, gozar de la hilaridad, cultivar el sentido del  humor— son tangibles, están estudiados, refrendados por investigaciones científicas. Está comprobado que ayuda a mejorar el clima laboral, ya que contribuye a cohesionar los equipos humanos, mejora la comunicación interna, favorece la creatividad y la innovación. En términos de prevención de riesgos laborales, aleja las patologías psicosociales, previene el estrés y da lugar a entornos de trabajo saludables. Es en última instancia una potente herramienta de productividad, mejora la motivación y se transmite a las relaciones con proveedores y clientes.

No es sin embargo el bálsamo de Fierabrás. Celebrar el día de la diversión en el trabajo tiene sentido y eficacia siempre y cuando los deberes estén hechos y sea una efemédide coherente. De poco sirve proponer a tu plantilla una sesión de risoterapia si es política de la casa tener contratos a tiempo parcial y jornadas más que completas; si tenemos un conflicto abierto por el agresivo estilo de mando de nuestro jefe de planta, no hagamos bormas encima. Ahora bien, si ya hemos transitado por la prevención de riesgos laborales, por los entornos de trabajo saludables o asumimos la responsabilidad social empresarial como parte de nuestra esencia, esta guinda puede aportar un impulso más hacia el futuro.

Los descreídos pueden pensar que se trata de un invento más,  pero estoy seguro que de aquí a cinco años las empresas que celebran el día de la diversión seguirán abiertas, mientras que quienes juegan a la lotería del abuso estarán fuera del mercado o el menos en el mismo fango que hoy. ¡Tú decides !